El Unicaja, anfitrión de la Copa del Rey, se ha despedido a las primeras de cambio de su torneo, igual que le ocurrió en las dos ediciones anteriores disputadas en la ciudad andaluza (2001 y 2007), tras sucumbir este jueves frente al CAI Zaragoza (74-79), un rival que le tiene tomada la medida con la quinta victoria consecutiva y que se enfrentará al Real Madrid por un puesto en la final.
Victorioso en sus cuatro últimos duelos contra el Unicaja, el último de ellos en este mismo escenario durante la pasada Navidad, el CAI empezó con la alegría que le caracteriza ante el equipo andaluz, moviendo la pelota con acierto para que Giorgi Shermadini (15 puntos) hiciera daño en la pintura y metiera medio a la afición local. Un parcial de 2-13 liderado por el pívot georgiano abría el segundo duelo de cuartos de final.
Tuvo que ser la energía contagiosa de Mindaugas Kuzminskas la que encendiera definitivamente a la hinchada verde. Inédito en el primer parcial, el lituano ingresó como un ciclón en el segundo, revolucionando el ataque de su equipo ante la impotencia del CAI, que no sabía cómo sacarse del cuerpo el puñal que clavaba una y otra vez el 21.
En un segundo cuarto celestial con 13 puntos y 6/6 en lanzamientos a canasta. Kuzminskas comandó la embestida malaguista, que sirvió para procurarse un parcial de 11-0 y poner tierra de por medio sobre un rival venido a menos (34-24, min.19). El bajón maño coincidió con el descanso de Shermadini, que retornó para suturar la brecha y mejorar la situación de su equipo al descanso (38-31).
A la vuelta de vestuarios, Kuzminskas seguía metido en su burbuja, esa en la que cualquier intento se saldaba con éxito, incluido un triple que rebotó en el aro, subió al cielo de Málaga y entró manso. Pero los pupilos de José Luis Abós dijeron basta, apretaron su defensa en las líneas de pase y, con el lituano desactivado, agarraron al anfitrión por la pechera y le menearon a base de velocidad.
Con Viktor Sanikidze completando la conexión georgiana, Damjan Rudez (16 puntos) activando el perímetro y el Unicaja empequeñecido por la presión del anfitrión, un parcial de 2-16 devolvió al CAI el mando a falta de disputar el último cuarto (51-58). Los continuos problemas en el rebote (43-29 al final del partido) no impedían soñar con el triunfo al club aragonés.
Y se cumplió la maldición del anfitrión: solo dos equipos que han acogido el torneo en las 31 ediciones del formato moderno han conseguido proclamarse campeones. El CAI alcanzar una máxima renta de ocho puntos (58-66, min.35) y el partido se volvió un revoltijo de nervios en el que supo manejarse a la perfección Rudez desde la línea de triple.
El último aliento del Unicaja le permitió situarse a dos puntos (64-66, min.27), pero su adversario mostró aplomo y nunca permitió que el anfitrión retomara la iniciativa en el marcador. Con Kuzminskas relegado al banquillo durante todo el último cuarto, nadie enarboló la bandera de la remontada para decepción de una afición local que, tras la última intentona de su equipo, abandonó el Martín Carpena resignada a una maldición que conoce demasiado bien.
UNICAJA MÁLAGA 74: Vidal (-), Toolson (-), Caner-Medley (21), Suárez () y Hettsheimeir (-) --quinteto inicial--; Sabonis (-), Stimac (7), Urtasun (2), Granger (6), Dragic (18), Kuzminskas (18) y Vázquez (2).
CAI ZARAGOZA 79: Llompart (5), Roll (11), Sanikidze (12), Rudez (16) y Shermadini (15) --quinteto inicial--; Jones (10), Stefansson (3), Tomás (-), Tabu (7) y Fontet (-).
PARCIALES: 11-15, 27-16, 13-25 y 23-23.
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